Capítulo 2.
Estuvimos
sentados allí en esos bancos que hay en las caminerias viendo los autos pasar y
yo tratando de convencerla de muchas maneras de las razones por las cuales no
debíamos ir a ese lugar, era muy mío, estaba siendo egoísta, por más que ella
sin conocerme había puesto a latir mi corazón no tenía razones para caminar
hacia ese lugar donde yo sabía que sería yo mismo sin poder fingir nada, al
final no pude lograr que decidiera ella no ir a ese lugar, asi que empezamos a
caminar hablando de cualquier tontería recuerdo que íbamos detrás de una pareja
se veian como de 38 o mayores, era una pareja de mirada triste y nos compare
con ellos y empece a imaginarme con esa chica que acababa de conocer de igual
condición que esa pareja, me pregunte si seguiríamos riendo como ese dia o si
los años nos dejarían unas miradas tristes, esa pareja quizás sonrio en algún
momento pero se muy bien que no tenían ganas de hacerlo, lo notaba, vivian por
vivir y se tenían y eso me hizo juzgar a los amores incapaces como el que yo
daba, sin decirle nada a ella por cierto, no quería que fuera conociendo mis
demonios, no ese dia, ese dia quería aparentar ser perfecto, no llevábamos ni
15 minutos juntos y ya sabia que querría verla de nuevo y eso fue suficiente
para tratar de hacer las cosas bien.
Llegamos al rato de caminar, espere alguna mala
reacción de ella, al ver ese parque tan desteñido, con tanta falta de color,
pero no, le daba igual y se le notaba en la cara, era perfecta pero sin embargo
aún no lo entendía, recuerdo vagamente que empecé a contarle facetas de mi
vida, quizás nos burlamos de una u otra cosa, al rato encendí un cigarrillo
quizás también para impresionar pero en ese momento la excusa fue que el humo
espantaría los mosquitos que nos estaban molestando, y tampoco pareció
impresionada pero tampoco decepcionada, era interesante porque ningún truco
servía o por lo menos no se notaba si yo le gustaba o no, en fin sé muy bien
que en algún momento podría entrar en la tan famosa y horrible friendzone pero
en realidad llego un momento en que no me importo, ella era un ser que valía la
pena y eso era lo único que importaría a partir de ese momento.Al rato decidimos irnos, fuimos a otro parque, este ya más cerca de la sociedad supongo, y allí estuvimos hablando tonterías conociéndonos y mirándonos a los ojos de a raticos, no niego que tenía ganas de besarla, sus labios me llamaban pero no era fácil de describir su cara o lo que pensaba y gracias a eso no me arriesgue a cometer un error, cuando ya anocheció la lleve a la parada de autobús y espere que subiera en uno camino a su casa, y no miento sus labios en mi cachete derecho solo le hicieron recordar a mi corazón que aun podía, que aún tenía algo que dar y que me tocaba decidir si ser valiente, pelear sin miedo a perder o huir y no aparecer más, porque si volvía a hacerle eso a mi corazón, el ya no quería dar vuelta atrás, y yo tampoco.
Llegue a mi casa, ella también, si mal no recuerdo fue al trabajo de su mamá y hablamos toda la noche, y allí le fui perdiendo sentido a mucho, podría estar acabándose el mundo y yo estaría sonriendo chateando por WhatsApp con ella.
0 comentarios:
Publicar un comentario